BUENOS AIRES (AP) — Urgido por las inundaciones que han cubierto al menos siete millones de hectáreas de una de las zonas agropecuarias más ricas de Argentina, el gobierno anunció el miércoles que invertirá más de 103 millones de dólares en obras hídricas demandadas desde hace décadas por los productores.

Los trabajos buscan mitigar los anegamientos en la cuenca del río Salado, que recorre parte del norte de la provincia de Buenos Aires, la más grande y rica del país, afectada en los últimos meses por inundaciones que también han dejado bajo el agua grandes extensiones de plantaciones de soja, maíz y trigo de Córdoba, La Pampa y Santa Fe, en el centro y este de Argentina.

“Estas obras son fundamentales para una de las zonas más productivas de Argentina y servirán para mejorar nuestras exportaciones y generar trabajo”, dijo el subsecretario de Recursos Hídricos, Pablo Bereciartúa, al término de un encuentro con las autoridades de esos distritos.

El Salado desemboca en el Río de La Plata luego de recorrer unos 650 kilómetros desde el sudeste de la provincia de Santa Fe y la de Córdoba. Pasa por varias ciudades y un gran número de pantanos y lagunas.

Las lluvias caídas en los últimos meses y el deficiente drenaje anegaron zonas y han hecho peligrar las cosechas. La emergencia hídrica también afecta a la vecina provincia de Corrientes, en el noreste del país.

Impacientes porque comiencen cuanto antes las obras para ampliar y construir canales troncales y de desvío de las aguas, los productores han encabezado protestas en los últimos días.

“La situación está muy complicada… Hubo un exceso de lluvias y obras que no se hicieron, que se deberían haber hecho históricamente”, afirmó Dardo Chiesa, titular de las Confederaciones Rurales Argentinas.

Los productores están preocupados por la falta de acceso a los campos y la pérdida de calidad de los cultivos. La situación de la soja está más comprometida que la del maíz y peligran las futuras siembras de trigo.

Argentina es el principal exportador mundial de harina y aceite de soja.

Informes oficiales señalan que la cuenca del Salado sufre de forma periódica prolongadas inundaciones, situación que se vio agravada en las últimas tres décadas “cuando se inició un período más húmedo… que afecta en forma generalizada a la región”.

Confederaciones Rurales Argentinas alertó recientemente que la zona donde se unen las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y La Pampa es la más afectada por los recientes anegamientos, con localidades, campos y rutas convertidas en grandes lagunas.

Agregó en un informe que, en el distrito bonaerense, seis millones de hectáreas resultaron dañadas “de las cuales hay aproximadamente 1,5 millón gravemente impactadas” y “la mayoría presentan pérdidas irrecuperables de los cultivos”.

Por otro lado, en La Pampa las precipitaciones extremas inundaron gran parte de la provincia, afectando más de un millón de hectáreas y en Corrientes y Santa Fe se perdieron más de 50.000 cabezas de ganado vacuno.

Las inundaciones y el aumento promedio de las temperaturas estarán presentes en Argentina a lo largo del siglo.

Así lo indica el libro presentado la víspera “La Argentina y el cambio climático” de dos investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas que destacaron que aumentaron los daños económicos y sociales por las inundaciones y señalaron que el costo de los anegamientos implica 49% del total anual por desastres naturales.

Según el Servicio Meteorológico Nacional el volumen de lluvias creció 20% en Argentina entre 1961 y 2010 y la temperatura en promedio subió 0,5 grados centígrados en el mismo periodo.

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