CIUDAD DEL VATICANO (AP) — El papa Francisco recibió el jueves a decenas de enfermos que sufren del mal de Huntington, en un esfuerzo por disipar el estigma que suele acompañar a esa enfermedad que causa devastadores efectos físicos y psicológicos, algo que muchas veces deja en soledad a quienes la padecen.

Uno por uno, el pontífice recibió a los enfermos y sus familiares, que vinieron de todas partes del mundo para acudir a la audiencia. Según los organizadores, es la primera vez que un líder mundial reconoce el sufrimiento que padecen los portadores de esa enfermedad.

“Que ninguno de ustedes se sienta solo”, declaró el pontífice.

“Que ninguno de ustedes sienta que es una carga. Que ninguno de ustedes sienta que tiene salir corriendo. Ustedes son preciosos a los ojos de Dios. Ustedes son preciosos a los ojo de la Iglesia”, añadió.

Muchas de las familias vinieron de Sudamérica, donde el mal de Huntington es 1.000 veces más prevalente que en el resto del mundo. Particularmente es común en Venezuela, donde el gen defectuoso fue descubierto 25 años atrás.

El mal de Huntington es un trastorno genético incurable que causa efectos físicos y psiquiátricos tan graves que sus víctimas con frecuencia son abandonadas y aisladas.

El mal genera la muerte de células cerebrales, lo que le ocasiona a la víctima movimientos involuntarios, cambios de personalidad y de estado de ánimo, y problemas al hablar. Los síntomas usualmente se manifiestan entre los 30 y los 50 años de edad. Muchas de las víctimas sufren además de problemas psiquiátricos, como ansiedad y depresión.

Con frecuencia el estigma que acompaña a la enfermedad lleva a la familia a ocultar al enfermo, y ese aislamiento se agrava con la pobreza y la discriminación. En algunas zonas, hay gente que cree que los que sufren de mal de Huntington están poseídos por el diablo.

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