WELLINGTON, Nueva Zelanda (AP) — Un grupo de investigadores se quedó atónito cuando encontró unos 38 millones de desechos en la playa de una pequeña isla deshabitada en el océano Pacífico, se dio a conocer el martes.

Casi toda la basura que hallaron en la isla Henderson estaba hecha de plástico. Había soldados de juguete, fichas de dominó, cepillos de dientes y cientos de cascos de todas las formas, tamaños y colores.

Los investigadores señalaron que esa densidad de basura es la mayor registrada en cualquier lugar del mundo, a pesar de que la isla está en un lugar tan remoto. El lugar se encuentra aproximadamente a medio camino entre Nueva Zelanda y Chile, y está reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

Jennifer Lavers, científica investigadora de la Universidad de Tasmania, en Australia, es la autora principal del informe publicado el martes en la revista especializada “Proceedings of the National Academy of Sciences”.

Lavers dijo que la isla Henderson está en el borde de un vórtice de corrientes oceánicas conocido como giro del Pacífico Sur, que tiende a atrapar y retener la basura flotante.

“La cantidad de plástico allí es verdaderamente alarmante”, dijo Lavers a The Associated Press. “Es hermoso y espantoso a la vez”.

Dijo que por momentos se sorprendió a sí misma contemplando la variedad y los colores del plástico que ensucia la isla, antes de volver a pensar en lo trágico de la situación.

Lavers y otras seis personas se quedaron en la isla por tres meses y medio en el 2015 mientras realizaban el estudio. Hallaron que la basura pesaba unas 17,6 toneladas y que más de dos tercios de los desechos estaban enterrados en las playas bajo una leve capa de sedimento.

La investigadora indicó que se dio cuenta que los pequeños soldados de juguete eran idénticos a aquellos con los que jugaba su hermano cuando era niño, a principios de la década de 1980, y también encontró los moteles rojos del juego de mesa Monopoly.

Lavers añadió que los artículos más comunes que hallaron fueron encendedores y cepillos de dientes. Uno de los más extraños fue un chupete para bebé.

Encontraron también a una tortuga marina que había muerto enredada en una red de pesca abandonada y a un cangrejo que vivía en un envase de cosméticos.

Al limpiar una parte de la playa y ver cómo se acumulaban nuevas piezas, Lavers dijo que fueron capaces de estimar que más de 13.000 pedazos de basura llegan diariamente a la isla, que mide alrededor de 10 kilómetros (6 millas) de largo y cinco kilómetros (3 millas) de ancho.

La isla Henderson forma parte de las Islas Pitcairn, una dependencia británica. Es tan remota que Lavers afirma que no pudo llegar a su boda debido a que la embarcación que debía recoger al grupo se demoró. Dijo que, por fortuna, sus invitados seguían en Tahití, en la Polinesia Francesa, cuando se presentó tres días después, por lo que sí pudo casarse.

Lavers dijo que quedó tan horrorizada por la cantidad de plástico en el mar que comenzó a utilizar un cepillo de dientes fabricado de bambú, y una funda para su iPhone hecha del mismo material.

“Debemos reevaluar de manera drástica nuestra relación con el plástico”, destacó. “Es algo diseñado con el fin de que dure para siempre, pero a menudo es utilizado durante unos breves momentos y luego se desecha”.

Melissa Bowen, una oceanógrafa en la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda que no participó en el estudio, dijo que los vientos y las corrientes en el giro provocan la acumulación de artículos de plástico en lugares como la isla Henderson.

“A medida que vemos más y más estudios de este tipo, nos están haciendo captar el efecto real del plástico en los océanos”, dijo Bowen.

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