TEGUCIGALPA (AP) — Al menos cinco personas murieron y otras 25 resultaron heridas el domingo cuando miles de aficionados intentaron ingresar violentamente al Estadio Nacional de Honduras para presenciar la final entre los equipos Motagua y Deportes Progreseño del Torneo Clausura de la Liga Nacional de Fútbol.

“Las personas fallecieron a causa de asfixia y múltiples fracturas”, indicó el portavoz del Hospital Escuela Universitario, Miguel Osorio, a The Associated Press. Las edades de los muertos oscilan entre 19 y 29 años.

Entre las víctimas figura un bebé que estaba en el vientre de su madre, la que resultó gravemente golpeada.

La policía desalojó a la multitud de las afueras del estadio con gases lacrimógenos, “lo que provocó una estampida de aficionados”, añadió Osorio.

“Las víctimas mortales inhalaron los gases, cayeron al suelo y fueron pateadas y pisoteadas por la gente que huía de la situación”, indicó.

Unos 600 agentes policiales enfrentaron dificultades para controlar a miles de aficionados enardecidos que intentaron entrar por la fuerza a presenciar el partido. Los desalojaron con chorros de agua y gases.

Nueve lesionados están hospitalizados y el resto se supone que se recupera en sus casas, informó el vocero de los bomberos, Oscar Triminio, y quien reportó al menos 25 personas heridas.

El incidente ocurrió en el portón número 11 del Estadio Nacional, con capacidad para 30.000 personas.

“La posible sobreventa de boletos sería la culpa de la tragedia”, señaló la policía en un comunicado.

“El estadio estaba totalmente lleno, mientras en las afueras había una fuerte cantidad de personas esperando ingresar con boleto en mano, que se enfureció al no poderlo hacer”, subrayó.

El presidente del equipo Motagua, Eduardo Atala, dijo en su cuenta de Twitter que “no hay nada que celebrar con lo que pasó afuera del estadio”.

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