PANAMÁ (AP) — Roberto Borge, exgobernador mexicano acusado de delitos de corrupción vinculados con la venta de inmuebles del estado que gobernó, enfrenta un proceso de extradición en Panamá después de su detención el domingo en el aeropuerto del país centroamericano cuando iba a tomar un avión con destino a París.

Esposado y luciendo un chaleco de la policía Borge fue trasladado por la tarde de la terminal aérea a la sede de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ) en donde esperaría los trámites para su repatriación, de los que no se informó qué tiempo tomarían.

El subdirector de la DIJ, Manuel Bonome, dijo que el caso queda ahora en manos del departamento de asuntos internacionales de la Procuraduría General de Panamá, que estará en comunicación con su par de México. Fueron las autoridades judiciales de ese país que informaron de la detención de Borge en la madrugada.

Según explicó el lunes el subprocurador encargado de delincuencia organizada de México, Alonso Israel Lira, Borge habría estado viajando por Miami, las Bahamas, Cuba y Barcelona antes de llegar a la capital panameña, donde fue capturado con la ayuda de las fuerzas de seguridad del país centroamericano. México iniciará ahora los trámites para pedir su extradición, agregó Lira.

Borge, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), al que pertenece el presidente de México, Enrique Peña Nieto, gobernó el estado de Quintana Roo, en el sureste del país, de 2011 a 2016. Su detención es la tercera de un exgobernador priísta en lo que va de año después de los sonados arrestos que tuvieron lugar en abril.

El primero fue el de Tomás Yarrington, que gobernó Tamaulipas (norte) y fue capturado en Florencia, Italia, acusado de lavado de dinero y vínculos con el crimen organizado 12 años después de que dejara su cargo. En menos de una semana, cayó en Guatemala Javier Duarte, exmandatario de Veracruz (este) por cargos muy similares.

Investigaciones realizadas por la Agencia de Investigación Criminal e Interpol Panamá revelaron que Borge estaba hospedado en un hotel de la capital panameña y que abordaría un vuelo con destino a París, con lo que se le detuvo en el aeropuerto de la ciudad.

La fiscalía le acusa de operaciones con recursos de procedencia ilícita que involucran 25 inmuebles con un valor de mercado de 5.000 millones de pesos (273 millones de dólares), pero como dijo Lira sin querer dar más detalles, hay más en relación a la investigación que motivó su captura.

En noviembre del año pasado, autoridades de Quintana Roo acusaron a Borge de vender terrenos a sus allegados en los alrededores de centros turísticos como Cancún, Playa del Carmen, Cozumel y Tulum, todos en el Caribe Mexicano, a precios que no llegaban ni al 1% del valor de mercado y justo antes de dejar su puesto en septiembre.

En diciembre de 2016, el PRI suspendió sus derechos en el partido hasta que no se resolvieran las investigaciones en su contra, pero no llegó a expulsarlo, como sí hizo entonces con Yarrington y posteriormente con Duarte. Sin embargo, no fue sino hasta el 31 de mayo de 2017 cuando se emitió la orden de captura de Borge, según dijo el subprocurador. La detención llegó cuatro días después, noche electoral en varios estados de México, pero Lira rechazó cualquier conexión entre ambos hechos. “Es no es un tema político”, subrayó.

La captura de los exgobernadores ha sido destacada por el gobierno como ejemplo de su lucha contra la corrupción. Sin embargo, hay analistas que consideran que también son una muestra precisamente de ese problema, máxime cuando políticos como Yarrington llevaban años prófugos.

Otro exgobernador del PRI buscado por corrupción y prófugo de la justicia es César Duarte, del estado norteño de Chihuahua y sin relación con el exmandatario de Veracruz.

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