LONDRES (AP) — Especialistas de la policía reunían pruebas el domingo en el corazón de Londres, después de que seis personas murieran y más de 30 resultaran heridas en una serie de ataques que las autoridades describieron como terrorismo.

La primera ministra británica, Theresa May, convocó una sesión de emergencia del gabinete de seguridad para gestionar la crisis.

El ataque comenzó cuando una camioneta se salió de la calzada y embistió a los peatones en el Puente de Londres. Tres hombres salieron de la camioneta con grandes cuchillos y atacaron a la gente en bares y restaurantes del cercano Borough Market, según policía y testigos. Más de 30 personas fueron atendidas en hospitales de la ciudad y otros pacientes fueron atendidos por lesiones menos graves.

La violencia convirtió una noche veraniega de sábado, en una zona llena de gente disfrutando de su tiempo de ocio en una escena de pánico y caos, en la que los policías corrían por calles abarrotadas gritando a la gente que huyera del lugar. Botes salvavidas en el Támesis ayudaron a evacuar la zona.

La Policía Metropolitana declaró los ataques “incidentes terroristas”. El comisionado asistente Mark Rowley señaló que si bien creían que todos los agresores habían sido abatidos, la investigación seguía en marcha.

“Creemos que participaron tres personas, pero aún tenemos que hacer más averiguaciones para estar seguros al 100%”, señaló.

Cuando amaneció sobre la capital inglesa, una gran área en la orilla sur del Támesis permanecía acordonada. La policía pidió a la gente que evitara la zona, dejando a turistas y vecinos que habían salido tratando de arreglárselas para volver a casa.

Apenas unas horas antes, el sonido de los disparos se oía en las calles _probablemente de las armas de la policía_ y se oyeron al menos tres detonaciones cuando los agentes hicieron varias explosiones controladas. Una fotografía tomada por un testigo mostraba a un hombre en el suelo rodeado por la policía. Parecía vestir un chaleco con latas o botes adosados.

“Los sospechosos llevaban lo que parecían chalecos bomba”, dijo Rowley. “Pero más tarde se determinó que eran falsos”.

Gerard Vowls dijo al diario The Guardian que vio a una mujer ser apuñalada por tres hombres en el extremo sur del Puente de Londres. Añadió que él arrojó sillas, vasos y botellas hacia los agresores para tratar de detenerlos.

“Seguían avanzando en su intento por apuñalarme. Estaban apuñalando a todos. Gente muy, muy malvada”, declaró al periódico. “Quiero saber si la chica sigue viva. He estado caminando durante una hora y media llorando. No sé qué hacer”.

La policía recibió el primer aviso sobre un atropello en el puente a las 22:08 (2108 GMT). Los agresores estuvieron muertos en ocho minutos, señaló Rowley.

Varios testigos dijeron que un vehículo se había salido de la calle y atropelló hasta a seis peatones.

Poco después empezaron a darse avisos de apuñalamientos en Borough Market, una zona cercana llena de bares y restaurantes en torno a un popular mercado de comida.

El fotógrafo Gabriele Sciotto dijo que volvía su casa desde un pub cuando vio a un hombre que corría hacia él diciendo que se diera la vuelta y corriera porque había un ataque terrorista. Sin embargo, como cineasta de documentales, siguió hacia delante.

Al principio, señaló el documentalista de 25 años, “no parecía demasiado peligroso”.

Los hombres avanzaron hacia el Borough Market, pero después se dieron la vuelta y corrieron hacia el pub Wheatsheaf cuando un policía les hizo frente, y de pronto muchos policías llegaron desde otra dirección.

Los agresores, dijo Sciotto, “no tenían ni idea de lo que hacían. Estaban asustados. La policía estaba asustada”.

Cuando uno de los hombres fue abatido, Sciotto hizo una foto del sospechoso en el suelo, vestido con lo que parecían botes adosados a la ropa.

La policía dijo en un principio que las autoridades también habían respondido a un tercer incidente en el barrio de Vauxhall, pero más tarde indicó que se trataba de un apuñalamiento no relacionado.

Cuando miles de personas huyeron de la zona de los ataques, muchas sin poder volver a casa tras el cierre de las estaciones cercanas de metro, la gente de la zona se apresuró a prestar ayuda.

El pub Royal Oak, cercano al lugar de los ataques, abrió sus puertas a gente evacuada de los hoteles. Al menos una empresa de taxis ofreció viajes gratis a gente varada en el área. Phaldip Singh, que se describió como un emprendedor y activista juvenil, tuiteó que los templos sij estaban abiertos para ofrecer comida y cobijo a los afectados.

Fue el tercer ataque en Gran Bretaña en otros tantos meses.

En marzo, un británico converso al islam atropelló a varios peatones con un vehículo en el Puente de Westminster, matando a cuatro personas, y después mató a puñaladas a un policía ante el Parlamento.

El 22 de mayo, un suicida británico mató a 22 personas e hirió a docenas al inmolarse en un concierto de Ariana Grande en Manchester. Después de ese ataque, el nivel oficial de amenaza terrorista en Gran Bretaña se elevó a “crítico”, lo que indica que podría haber un ataque de forma inminente. Varios días más tarde se rebajó a “severo”, indicando una alta probabilidad de ataques.

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Los periodistas de Associated Press Niko Price y Gregory Katz contribuyeron a este despacho.

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